 | Como fue mi primera vez... |
Debido al éxito de sus anteriores monólogos (que ya han sido linkados desde muchas webs ajenas a BhEaN.com), Manuel vuelve de nuevo a la carga con otro de sus relatos... esta vez nos cuenta como fue su "primera vez", jejejee...
Resistí cuanto me fue
humanamente posible, pero finalmente hube de rendirme a la clamorosa
evidencia. Al principio solo fueron solicitudes por mail, luego me lo
pedían a gritos por la calle, después vinieron las
manifestaciones exigiéndolo. Finalmente las huelgas de hambre
en media Europa, los suicidios colectivos en la China y los
sacrificios rituales de la India me obligaron moralmente a hacerlo:
el mundo necesitaba que yo escribiese un blog.
El primer paso era elegir entre tanta
oferta de hosting, CMS, gestores de blogs y diversas combinaciones.
Algunos eran de pago, así que los descarté. Otros eran
gratuitos, pero bajo extorsión (no diré nombres salvo
que alguien me soborne a base mucha cerveza, o bien sea una
exhuberante pelirroja), y otros simplemente daban risa. Finalmente
encontré un servicio de hosting , que me permitía
alojar aplicaciones PHP y una sola base de datos MySQL gratis. Era
suficiente, con una sola base de datos podía correr Joomla.
¡Al ataque!
En poco más de una hora tenía
montado mi blog. Todavía no tenía ningún
contenido, pero ya estaba preparado para albergar las perlas de
sabiduría que sin duda emanarían de un alma tan elevada
como la mía. Antes de destilar dichas perlas de sabiduría,
a mi elevada alma le empezaron a rugir las tripas de un modo que
asustaba, así que antes de perder el control y comerme un dedo
(ya pasó en el 98, y desde entonces pulso la tecla TAB con el
canto de la mano), decidí bajar al tascorro de mi barrio a
meter la cabeza en la primera olla abierta que encontrase. Los gurús
espirituales somos así.
Con la panza bien llena me senté
ante el PC (rozando con la tripa en la mesa debido a que,
inexplicablemente, ahora parecía estar más cerca) y
abrí mi blog. ¿Que era eso que aparecía arriba?
¡Un banner! En las condiciones de uso del proveedor de hosting
no se mencionaba la inserción de banners por ningún
lado. Después de un rato de cabreo y de insultar a todo ser
viviente en el hemisferio norte, decidí que no me apetecía
empezar de nuevo. De todas formas un banner en la zona superior no
era nada tan terrible, la gente ya está acostumbrada y no les
hace ni caso, así que me puse a redactar mi primer post. Un
pequeño post para un hombre, pero un enorme grano en el culo
de la humanidad.
Me quedé durmiendo a mitad de
post. No suele ocurrirme a menudo, pero a veces me invade un estado
de trance místico (normalmente después de mis visitas
al tascorro), que me impiden cualquier actividad física o
mental. Al salir de mi trance, observé que, además de
mi post a medio escribir, había aparecido otro banner en la
parte derecha de la página. Tenía que haber sospechado
de un servicio de hosting 100% gratuito, sin banners, con PHP, MySQL,
y alojado en Uganda. En fin, eran las tantas de la noche, y no iba a
empezar de nuevo bajo ningún concepto, de modo que acabé
mi post y lo colgué a toda prisa. Si mi blog recibía
millones de visitas, como era de esperar, ya lo migraría a un
proveedor más serio. Luego me fuí a continuar con mi
estado de éxtasis espiritual en el sofá.
Como saben todos cuantos me conocen, yo
soy un hombre profundamente cristiano, firme creyente y fiel
practicante, de modo que mi post trataba sobre la moral cristiana, la
fe y la moderación que debe conducir la vida de todo hombre de
dios. Apenas desperté de mi trance, casi doce horas después,
corrí al PC para consultar cuantas visitas había
tenido. Había dejado la página de estadísticas
abierta, así que nada más llegar lo vi claramente.
¡Doscientas catorcemil visitas en
una noche! No estaba mal, nada mal. Respiré satisfecho y
pinché en el link a la portada. Todavía no me he
recuperado del impacto. Durante la noche, el bot de publicidad del
proveedor de hosting había insertado banners en los dos
laterales, en la zona superior, y a pié de página.
Además aparecían banners insertados dentro del post y
un par de popups con más banners. ¡Y eso no era lo peor!
Los primeros banners que aparecieron el
día anterior eran más o menos normales, una
inmobiliaria, un concesionario de coches... cosas así. ¡Pero
los de ahora eran todos porno! En medio de mi disertación
sobre la castidad y la abstinencia cristiana aparecía un pene
de lado a lado de la página, ¡y además cada cinco
segundos vibrababa!. Al lado de mis recomendaciones sobre la moral
conservadora había un banner vertical con una mulata
bamboleando unas tetas como balones de baloncesto. Al pié de
mi post, en el que animaba a la juventud a vivir de forma ejemplar y
comedida, un gif animado mostraba una rubia zampándose un
mango de 30 cm sin pestañear, una y otra vez.
La moraleja es la siguiente: desconfíen
de los proveedores de hosting demasiado baratos. Yo he tenido suerte,
quizá en un par de años el Vaticano me permita regresar
a España, y los asesinos que enviaron a buscarme han sido
faciles de sobornar. Pero no se fíen, no existe nada gratis.
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