 | Una hora de gloria |
Manuel vuelve a la carga con sus historias!!
Esta vez con la cronología de una "instalación" de Windows, donde a cada minuto recuerda una y otra vez porqué se pasó a GNU/Linux...
Gracias por otro buen rato de risas, Manuel, estes donde estes!! ;)
Recientemente tuve que utilizar (por
necesidad imperiosa) un equipo prestado. Lo han adivinado, el equipo
tenía instalado Windows Vista. La última vez que
intenté hacer algo útil con Windows acabé
llorando acurrucado en el borde de la azotea, y los del helicóptero
de la guardia civil ya me han advertido de que el psicólogo
que se encarga de los intentos de suicidio se está hartando de
mi, de modo que intenté hacerme con un Linux como fuese.
Aunque fuese Mandriva, imaginen lo desesperado que estaba.
Lo han vuelto a adivinar, no hubo más
remedio que utilizar el equipo con Windows. Antes de arrancarlo, me
hice un pequeño guión en papel de lo que necesitaba
hacer: modificar un documento de Openoffice y enviarlo por mail a
través de web. En mi equipo una tarea así me suele
llevar cinco minutos (incluyendo una miradita a la pelirroja del mes)
de modo que sería rápido e indoloro. Al ataque.
Minuto 0.
Arranco el equipo. Pantalla de splash
con el nauseabundo logotipo en colorines. Con lo bonitos que son los
mensajes del kernel cuando arranca. ¿Cómo pueden los
usuarios de Windows vivir tranquilos sin saber las IRQ asignadas a
los dispositivos PCI? Yo no dormiría tranquilo. En fin, cuatro
minutos en arrancar, y aparece la pantalla de login. Tecleeo usuario
y password, y ya estoy dentro. Una sensación de que algo malo
va a suceder me invade, un sudor frío empaña mi frente.
Minuto 5
“Hay actualizaciones listas para su
equipo. Debe reiniciar para que tengan efecto”. Eso ya lo esperaba,
pero como solo lo voy a usar cinco minutos, paso del mensajito y lo
ignoro. “El núcleo de exploración del antivirus lleva
5 días sin actualizarse ¿Desea descargar la última
actualización?” Vale, con tal de que me deje en paz. Acepto
y voy a buscar mi documento que está en un disco USB. “Windows
se va a reiniciar en 30 segundos para aplicar las últimas
actualizaciones” Maldición, menos mal que estaba atento y le
he dado a cancelar. Cada minuto sale el mensajito infernal. No me
puedo levantar de mi silla, porque sino el maldito Windows se
reiniciará solo, pero el disco USB está en el maletín.
Si voy rápido puedo cogerlo y volver en menos de un minuto.
¡Allá voy!
Minuto 15
No he llegado a tiempo y Windows se ha
reiniciado, otros cuatro minutos mirando a este logo repugnante.
Inicio sesión y pincho el disco USB. “Su antivirus se ha
actualizado. Debe reiniciar para que los cambios tengan efecto”.
Esta vez el mensaje no tiene opción de cancelar, es si o si.
Si muevo la ventana a un lado y la ignoro, seguro que puedo
continuar. A ver, ¿Dónde está mi documento? No
veo la unidad del disco USB. Lo pincho varias veces y nada, apuesto
algo a que es el maldito antivirus que lo bloquea. Paciencia:
reinicio otra vez.
Minuto 20
Ya no hay mensajes de actualizaciones
ni de Windows ni del antivirus. Aleluya. Ahora si que veo mi
documento…. pero….no está instalado Openoffice. Calma, que
no cunda el pánico. Hay una versión portable que no
necesita instalación, me la bajo, la utilizo, y luego la
borro, y aquí no ha pasado nada.
Minuto 35
“Windows Genuine Advantage requiere
que valide su copia de Windows Vista” En mitad de la descarga de
Openoffice, ya pueden imaginar la gracia que me hizo. Entro en la web
del maligno y le doy a la opción de validar (espero que este
equipo tenga una copia legal). La tenía. Lo que no tenía
era la última versión de Microsoft Windows Installer
(los ficheritos msi) , así que la validación no puede
continuar si no se actualiza el maltito chisme. ¿Habían
apostado a que hay que reiniciar? Ganaron
Minuto 44
Ahora si. Ahora si. Está bajando
Openoffice, no hay mensajes de ningún tipo y no hay motivo
ninguno para perder la calma, coger un arma automática y matar
a todo el que esté en el edificio. Ooooooohm… Ooooooohm …
el karma pacifica mi alma.
Minuto 53
“Adobe update tiene actualizaciones
listas para descargar” ¡Y una mierda! Cierro la ventana y que
le den. Me como las uñas desesperado, mirando como la barra de
progreso avanza lentamente, ¡Puto Internet Explorer! Parece que
ahora va más lento, voy a mirar el administrador de tareas.
¡AHA!, como sospechaba, el maldito Adobe Updater no se ha
cerrado, solo se ha pasado a segundo plano y está ahí,
chupando ancho de banda. Muere maldito. “La aplicación no
responde” Mierda, ni siquiera muere con dignidad, y encima el
proceso se ha descontrolado y consume el 100% de CPU, el ratón
va a saltos y el sistema apenas responde. Lo intento matar varias
veces, pero no hay forma. La descarga ya está al 97%,
aguantaré este infierno un poco más y luego reiniciaré
para poder hacer algo con normalidad.
Minuto 67
Reinicio. Otra vez más. Una
vocecilla en mi interior me dice que prenda fuego al equipo, pero
saco fuerzas de flaqueza y arranco Openoffice. Por fin una aplicación
que funciona, menos mal. Modifico mi fichero y lo guardo. Solo me
falta enviarlo por mail.
Minuto 72
Con un escalofrío de aprensión
inicio Internet Explorer. Voy a mi cliente web de correo pero no
funciona. Internet Explorer está configurado en modo paranoico
y no me deja acceder de modo seguro a dominios que no estén en
su lista de confianza. Añado mi dominio. Nuevo intento. Ahora
si, ¡AHORA SI!. Ya está subiendo el archivo….respiro
hondo e intento vaciar mi mente…..no le prendo fuego a nada, no
mato a nadie, lloro de alegría, Oooohm, Oooohm…
Minuto 74
“El antivirus ha detectado el intento
de envío de un archivo comprimido y lo ha bloqueado para
evitar que información privada sea robada” ¿Qué
lo ha bloqueado? ¿Porqué? Si es justo lo que yo quería,
enviarlo. Maldito antivirus. Cambio el nombre al archivo,
concretamente su extensión, para ver si logro engañar
al antivirus, pero no funciona, sigue bloqueándolo. Un globito
en junto al reloj avisa de que hay disponibles nuevas actualizaciones
de Windows. Intentaré enviar el fichero sin comprimirlo,
aunque tarde un poco más. “Adobe updater va a descargar
nuevas actualizaciones”. Me la pela, se me acaba de ocurrir que si
envío el documento en texto plano, luego ya le daré
formato en casa tranquilamente, pero cuando iba a abrirlo de nuevo
para guardarlo como texto normal, la ventanita del antivirus me
bloquea con el mensaje “La base de datos de amenazas se acaba de
actualizar. Reinicie su equipo”. Lanzo la impresora contra la
pared, liquido el proceso de Adobe, cierro el mensaje del antivirus,
cancelo la actualización de Windows, matar, matar, matar….
Minuto 86
Unos señores entran en la sala y
me disparan dardos anestesiantes. No se atreven a acercarse a mi, de
modo que aprovecho el minuto que el sedante tarda en actuar para
intentar una última cosa. Quizá si descargo Firefox y
abro mi cliente web con él, habiendo desactivado el antivirus
primero, y estoy atento para cancelar los intentos de reinicio de
Windows, mientras ignoro los mensajes de adobe (porque no puedo matar
el proceso), pueda enviar el documento antes de perder el
conocimiento….
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